Todos tenemos un pasado y la historia del Teatre Victòria, además de ser apasionante, está fuertemente arraigada a la del Paral.lel, pues esta avenida -situada actualmente entre los barrios de Hostafrancs, Poble Sec y Raval- fue, durante las primeras décadas del siglo XX, el epicentro del mundo del espectáculo en Barcelona.
A principios de 1900, siguiendo los pasos de París, se instalaron diversos circos que, poco a poco y debido a la demanda del público, dieron paso a cafés, cabaret y teatros que acabaron transformando los 600 metros de longitud -que antiguamente ocupaba el Paral.lel- en la conocida, popularmente, como la Avenida del Teatro o la Vía del Pecado. Diferentes segmentos de población confluían con una misma finalidad: divertirse.
De aquella época dorada, el Paral.lel todavía conserva en activo tres de los principales teatros de Barcelona: el Victòria, el Apolo y el Condal. Otros como el Molino y el Español -en los 80 se convirtió en la discoteca Studio 54- permanecen cerrados a la espera de una próxima reapertura. Mientras tanto, el Aranau -antiguo Folies-Bergère- no tiene previsto volver a funcionar. De entre los teatro desaparecidos cabe destacar el Delicias, el Cómico -dedicado, entre otras disciplinas, al boxeo-, el Bataclán -frecuentado especialmente por marineros-, el Nuevo -se convirtió en el primer cinerama del país-, el Olimpia, el Talía y el Pompeya.
¡Las luces del entretenimiento nunca se apagan!
Los orígenes del Victòria se remontan al año 1890 con la construcción del ‘Pabellón de los Hermanos Soriano’. Nació como una especie de barracón destinado a las subastas, pero en 1905 se construyó, adosado, un pequeño teatro que fue adquiriendo protagonismo hasta convertirse en uno de los centros de entretenimiento más destacados del Paral.lel. Finalmente, se decidió edificar el Teatre Victòria, que abrió sus puertas en 1916 con una pieza de vodevil en catalán, El primer resbalón, dirigida por el gran Josep Sampere -actor destacado de este género.
En los años 50, en el Victòria se pudieron ver obras catalanas como l’Auca del Senyor Esteve de Santiago Rusiñol o Terra Baixa de Àngel Guimerà; también se organizaban sesiones infantiles con piezas como los Pastorets o la Ventafocs de Josep Maria Folch i Torres, comedias, zarzuelas y conciertos. Por su escenario, pasaron grandes intérpretes: Margarida Xirgu, Irene López de Heredia, Ernesto Vilches, Casto Sendra (“Cassem”) y Mary Sampere.
Distintos empresarios gestionaron el Teatre Victòria hasta que, en 1986, Tres por 3 asumió su gestión y programación. En poco tiempo, consiguieron posicionar al Victòria como la sala de programación teatral con más público del Estado Español. En 1992 fue remodelado y reestructurado, convirtiéndose así en uno de los teatros más seguros, funcionales y modernos de Barcelona con una capacidad para 1.224 espectadores.













